Rev Esp Endocrinol Pediatr

Rev Esp Endocrinol Pediatr 2017;8(3):4-5 | Doi. 10.3266/RevEspEndocrinolPediatr.pre2018.Jan.450
Su vida merece un homenaje. Gabriela Morreale De Castro. In Memoriam

Enviado a Revisar: 24 Ene. 2018 | _ACCEPTED: 24 Ene. 2018  | En Publicación: 8 Feb. 2018
Susana Ares Segura
Neonatología. Hospital La Paz. Madrid
Correspondencia para Susana Ares Segura, Neonatología, Hospital La Paz, Madrid
E-mail: susana.ares@salud.madrid.org
Figura

Lejos de sentirme triste por la pérdida Gabriela, de una persona muy cercana y muy importante en mi vida, al recordar todos estos años a su lado, siento profunda alegría por su vida. Su vida merece un homenaje.

Yo la conocí a través de su hijo Héctor, al que conocí durante la carrera de medicina, y desde el primer momento me integró en su familia. Posteriormente, en el último año de residencia MIR, conociendo mis ansias de conocimiento, me ofreció iniciar un estudio sobre la función tiroidea de los recién nacidos sanos y prematuros, un proyecto que asociaba mi actividad clínica con la investigación, del cual surgió mi tesis doctoral, por supuesto dirigida por ella y por el Dr. Jose Quero de Neonatología. Este fue el inicio de una larga vida de investigación en la que colaboramos en múltiples proyectos, nacionales e internacionales el último de los cuales concluimos en el año 2010, año en el que ella cumplía 80 años. La mayoría de estos proyectos estaban dedicados a conocer mejor la función tiroidea de los niños y prevenir la deficiencia de yodo en la infancia, y conseguir que los niños tengan un neurodesarrollo adecuado. Pude viajar con ella por todo el mundo, asistiendo a congresos y reuniones científicas, y disfrutando de su compañía y de sus conferencias, y también dedicábamos algunos momentos maravillosos a visitar los alrededores. Durante los días, meses y años que acudía su laboratorio después de mi trabajo como pediatra, coincidí con muchos científicos que acudían para realizar tesis doctorales, proyectos y colaboraciones entre instituciones. Yo me sentía privilegiada por estar allí aprendiendo todos los días, y tener la misma gran oportunidad que tenían todos aquellos investigadores que acudían de todas las partes del mundo.

Con el fallecimiento de Gabriela Morreale de Escobar el 4 de diciembre de 2017 en Madrid, se pierde una de las grandes científicas del país. Natural de Milán (1930), obtuvo la licenciatura en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada. Una carrera científica brillantísima junto a su esposo, Francisco Escobar del Rey, dedicada a la investigación de la función tiroidea materno-fetal y la deficiencia de yodo y sus consecuencias. De su trabajo surgieron múltiples publicaciones, comunicaciones a congresos, ponencias y conferencias nacionales e internacionales, contribuciones decisivas para situarlos entre los mayores expertos en la comunidad científica internacional. En 1958 se incorporaron al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en un laboratorio del Instituto Gregorio Marañón del Centro de Investigaciones Biológicas. En 1974 se trasladaron a la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, donde junto con el Prof. Alberto Sols fundaron el Instituto de Investigaciones Biomédicas. Además de Mujer Ilustre en el CSIC, es considerada referencia ineludible al hablar de las pioneras en bioquímica y biología molecular en España.

Los trabajos de Gabriela Morreale han contribuido a entender mejor la Fisiopatología Tiroidea materno fetal. Demostró que la placenta no es impermeable a las hormonas tiroideas, y que la transferencia de hormona tiroidea de la madre al feto, desde etapas muy precoces del embarazo, es imprescindible en el desarrollo cerebral del feto. Su trabajo ha tenido un gran impacto en la Salud Pública española: Implantó en nuestro país las técnicas de detección precoz de hipotiroidismo congénito mediante la medida de TSH y T4 en la sangre del talón de todos los recién nacidos. Realizó un gran esfuerzo para convencer a las autoridades sanitarias, de la absoluta necesidad de implementar la yodación de la sal común, para asegurar un nivel de ingesta de yodo adecuada. Contribuyó al concepto de Hipotiroxinemia materna y sus consecuencias en modelos experimentales y en poblaciones humanas, y señaló la necesidad de suplementación con yodo a las embarazadas. Gracias a su ejemplo, ha sido posible que en España el funcionamiento del tiroides y los estudios sobre el metabolismo del yodo y sobre la deficiencia de yodo en la dieta, pudiesen tener un reconocimiento internacional. Desde luego el camino hacia la erradicación de la deficiencia de yodo en la dieta en España tiene una deuda impagable con Gabriela y con Paco.

Gabriela realizó una intensa actividad en las sociedades científicas. Participó en la fundación de la European Thyroid Association, en 1967, y fue presidenta de esta sociedad (1978-80). Miembro de la Sociedad Española de Bioquímica desde su fundación y Vice-Presidente (1978-1982). Miembro de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición desde su fundación, y Presidente de la misma (1975-1979). Fue galardonada con múltiples premios científicos y distinciones, entre los que cabe destacar: Premio Nacional de Investigación en Medicina (1977), Premio Reina Sofía de Prevención de la Subnormalidad (1983), Premio de la European Thyroid Association (1985), Ordine del Merito della Repubblica Italiana (1987), Premio Severo Ochoa de Investigación Biomédica (1989), Primer Premio de Investigación de la Sociedad Española de Endocrinologia y Nutrición (1991), Académico de Honor de la Real Academia de Medicina (1994), Premio Nacional de Investigación Médica Gregorio Marañón (1997), Premio Rey Jaime I de Medicina Clínica (1998), Doctora Honoris Causa en Medicina por la Universidad de Alcalá (2001), Premio Serge Lissitzki de la European Thyroid Association (2009) y Premio “Constantes y Vitales” de Atres Media a la trayectoria científica en investigación (2017). La Cruz de Honor de la Sanidad Madrileña en la categoría de Oro y muchísimos premios más.

Con el paso de los años alrededor de su figura se formaron grupos de investigación muy heterogéneos. Por su departamento pasaron cientos de investigadores de todo el mundo. Dirigió múltiples tesis doctorales, proyectos de investigación y estudios multicéntricos. Contribuyó de forma decisiva a la formación de varias generaciones de científicos a los que ha transmitido su pasión por el conocimiento, el rigor experimental y la preocupación por la salud de poblaciones en riesgo.

Gabriela fue bastante contundente y esclarecedora …después de Dios y la familia, la ciencia era el motor de su vida. Ella decía “ciencia y religión son compatibles, y que para ser científica no hace falta ser atea”.

Mezclada con su vida y sus creencias, situaba el origen de sus vocación científica en sus padres y abuelos. Decía: “Tanto mi abuelo como mi bisabuelo maternos (italianos) fueron profesores universitarios. Mi madre, Emilia De Castro, fue la responsable de la clasificación y conservación de serpientes boa, tal y como se puede comprobar aun en Milán, salvadas de los bombardeos de la segunda guerra mundial. Mi padre también se inició como investigador hasta que se metió en política”.

Como persona era de destacar su trato alegre y familiar, capacidad de trabajo y su maravillosa inteligencia adornada de una gran sencillez. La he admirado sinceramente, por su integridad, su rigor, perseverancia y profesionalidad. Todos los días aprendía algo, pero sobre todo lo que me enseñó fue el entusiasmo, la pasión por el conocimiento, la generosidad y la modestia intelectual. Me apoyo de forma directa, incondicionalmente y con su continuo ejemplo, por su profunda bondad y dulzura y hasta su muerte, pues Gabriela siempre me consideró como a una hija.

Madrid 12 de diciembre de 2017

Susana Ares Segura

Coordinadora del Grupo de Tiroides de la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica

Referencias Bibliográficas